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domingo, 23 de enero de 2022

LORDEMANO, de José Zoilo

 


Érase una vez un libro escrito por un biólogo tinerfeño casado con las ciencias, aunque amante de la literatura. Un escritor que va por su quinta novela, pero que desde que debutó en este mundillo no deja de cosechar éxitos. Su primera novela fue El alano, el inicio de una trilogía gloriosa, Las cenizas de Hispania, a la que siguieron Niebla y acero y El dux del fin del mundo. Su cuarta novela, El nombre de Dios, fue galardonada con el Premio “Los cerros de Úbeda”.

Érase una vez un libro de esos que te hacen enamorarte de la novela histórica, porque más allá de la época en que transcurre, te envuelve en su magia por el modo en que está recreada la historia, por el talento narrativo del autor, por la naturalidad de su escritura y la intensidad de su épica para de ese modo reflejar con sensibilidad inaudita la realidad social del momento en que se desarrolla y sentirnos inmersos en la trama.

Érase una vez un libro en el que sus personajes tienen un papel fundamental y todos están niquelados. La gran mayoría son ficticios, aunque se relacionan con alguno que otro que realmente existió. Todos ellos, no solo el protagonista, están perfectamente caracterizados y aunque la novela está escrita en primera persona, a través de las descripciones que de todos ellos hace Hrolf Ragnallson, el joven primogénito de un jarl vikingo asentado en la Irlanda del siglo IX en su relato, conoceremos no solo cómo son físicamente, sino cómo piensan y por qué actúan de la manera en que lo hacen.

Érase una vez un libro cuya trama era tan ambiciosa como espectacular. Nos traslada al siglo IX de nuestra era cuando un grupo de vikingos procedentes de Erin sufren los estragos de una tormenta y se ven conducidos a un puerto cercano a las costas de Wessex donde cientos de drakkars y miles de marinos nórdicos venidos de todos los rincones de Escandinavia se están preparando para saquear a la vecina Spanland. Con lo que no cuenta es que un ejército bien pertrechado les hará frente y serán derrotados. Muchos de ellos, en particular nuestro protagonista, serán hechos esclavos y esto dará pie a que junto a él vivamos una historia apasionante en la que las ansias de libertad se vincularán a las de venganza -en el caso de Hrolf- que encontrará en las figuras de Gisli, Torfi, Aren o Thorvald, los aliados más leales que cualquier guerrero pueda desear.

Por todo ello y por más motivos que me dejo en el tintero, no puedo hacer otra cosa que recomendar esta novela épica, deslumbrante y apasionante a partes iguales. Yo la he disfrutado hasta el infinito y me encantará que la descubras y me lo hagas saber.


TODOS LOS DEMONIOS, de Luis Roso

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